Pongamos una vela, un cirio, una antorcha si es necesaria porque mi PC ha pasado por momentos muy graves, gravísimos. Todo empezó con lo que iba a ser un formateo rutinario. Aprovechando iba a hacerme una copia de seguridad decente con Norton Gosht, para dilatar las reinstalaciones un poco más. En el primer reinicio, un amigo que estaba conmigo para amenizar los insufribles minutos de espera- en esos momentos es cuando lamento haber dejado de fumar- entra en la bios a echar un vistazo y al mirar la temperatura del micro, sorpresa, 85ºC. Mi PC no tenia ningún problema de velocidad, la placa no me daba avisos todo iba como la seda ¿Como carajo va a estar a 85ºC? A 5 graditos de la muerte segura de mi Pentium 4 3.0 GHz y posible jodienda de mi placa. No, no puede ser, dijimos, fallo del sensor de temperatura, es imposible que el equipo este estable con semejante calentón, así que seguimos a lo nuestro. Instalamos el XP, drivers a gogo y cuanto yo rajaba de la basura de drivers que trae mi impresora HP, puñeteros all-in-one, me quedo atónito ante ago que yo creía desterrado de mi hogar, allí ante mi se encontraba, cual fantasma venido de mi turbulento pasado -ya os contaré- un pantallazo azul, yo cual infame gatillazo exhorté …es la primera vez que me pasa No pasa nada, alguna vez tenía que ser la primera, eso es algo que cualquier usuario de Windows tiene que aceptar como los humanos aceptamos que algún día moriremos, pero al igual que los humanos y la muerte sabe mal cuando viene pronto y mi PC era aún joven y sano, lleno de vida, un pipiolo que aun no ha quedado obsoleto y se ve forzado para adaptarse a los tiempos de escasez de HW nuevo. Pero lo dicho resignación y a reiniciar lo mejor es que al volver, plaf, ahí estaba nuestro amiguito azul otra vez y por última, por que de ahí pasó a la muerte. Ahí es cuando nos miramos mi amigo y el que escribe y nos abalanzamos sobre la torre abriéndola cual cesárea romana, a intentar salvar algo a pesar de la madre. Nuestras sospechas se hicieron realidad al ver que 4 minutos después de desmontar el disipador del procesador aún se podía freír unas salchichitas en el aluminio, no te imaginas como estaría el núcleo de cobre. Sí, así.
La silicona térmica, si alguna vez la hubo, quedo reducida a una roña renegrida. ¿Como estás de pelas? fue la alentadora pregunta de mi amigo, marinero curtido en miles de tormentas de hardware y software, mi respuesta es la de prever Como de cortijos Antes de tirarme al abismo de la desesperación, decidimos limpiar cuidadosamente todo, falta le hacía, repones la silicona y ver hasta donde habían llegado los daños. Bajo a por la susodicha pasta térmica y dejo a mi amigo armado con una caja de bastoncillos del carrefour y un bote de alcohol de 96º -11 menos que mi procesador-
Después de la limpieza, un tenue brillo de esperanza, parecía intacto. Montado y listo para la ignición mi colega y yo tensos, yo mas que tenso cagado, y click. Y enciende. Ole. No ha muerto, esperamos 5 minutos antes de decir una sola palabra, vaya a ser que la maquina nos deje por tontos al alegrarnos. Y respiramos, yo suelto el esfínter sin miedo a irme por la pata abajo. 44ºC ahora si mamoncete.
Mi compañero de fatigas se retira harto de tanta tensión, dando buen rollo al salir me dice Testéalo un poco porque que salga de ese calentón indemne, no se yo…
Y ahí estaba cuando llego, si amigos, os daré una pista es del color de los pitufos. Pero me daba igual, ya no me afectaba, dicen que después de una experiencia cercana a la muerte cambia tus perspectivas, que mas da si tengo que lidiar con pantallazos sin fin, la vida es mavillosa -sobre todo si la comparamos con la muerte-