A principios del siglo XX un físico ruso con mucho tiempo libre diseño un instrumento musical basandose en los últimos avances de la electrónica de la época y creando así el primer sintetizador de la historia. Lev Serguéievich Termen, que así se llamaba cambió su nombre por algo un poco más chic León Thérémin y con su nombre artístico bautizo a su creación. Aunque en los inicios fue conocido por otro, que a mi personalmente me gusta más, aetherophone.
El theremin lo componen dos antenas de las cuales se controla el volumen y el tono según la distancia a la que pongamos las manos. Y es que lo más curioso de este intrumento es que es el único que se toca sin tocarlo. Para muestra un botón.
No es un intrumento barato, ni fácil de tocar. No existe paro entre los concertistas de Theremin. Y aunque parezca un poco friki existen piezas clásicas para orquestas con theremin. Aunque su uso más extendido a sido para la ciencia ficción. Que hubiera sido del cine y la radio sin los agudos de este sintetizador para ambientar las escenas de contactos extraterrestres. Pobre Ed Wood.
Aunque el aumento del frikismo mundial esta lanzando al theremin otra vez a la palestra. Como este cghaval que consigue hacerlo cantar uno de los temas más marchosos de los ochenta.
Aunque no todo es distorsión tambien se puede ser elegante, o mostrar sensibilidad o transcendencia asiatica como le pasa a Yoko Onishi, una concertista de theremin que interpreta tanto temas clásicos como tradicionales japoneses

