Los bancos piensan en todo. En todo, todo.
Cuando uno ya va teniendo una edad hay pequeñas señales en el camino que le indican la salida de la población juventud y la entrada en villa viejuna. Una de ellas es cuando tu banco te retira tu cuenta joven. Hijos de puta. Esa cuenta de tanto tiempo, que significó el principio de tu autogestión económica. Uno le coge cariño y piensa que la tendrá para siempre, pero no. Eso no es así. En mi caso pertenezco a BBVA, con lo que era el orgulloso propietario de una tarjeta Blue Joven, pero esta me caducó este mes y sorpresa la mia que cuando el banco me manda la nueva no es la Blue Joven es una tal Blue Diez, que es azul por arriba y se degrada hasta un amarrilo en la base. ¿Qué eso? ¿Una metafora de mi envejecimiento? En una esquinita sigue poniendo Joven y tal, pero ya es por compromiso.
Pero bueno que se le va a hacer. Uno coje todo el papeleo y empieza a leerlo a ver que ventajas y condiciones trae. Por lo visto esta tarjeta viene con un seguro por si te atracan al sacar dinero de un cajero. Te cubren la perdida siempre que lo denuncies en los 15 minutos siguientes del robo. Uno que ha visto muchas películas se pone a leer la letra pequeña pensando en dar el golpe del siglo, un poco de fantasía no vien mal, y escudriña las condiciones trazando un plan para darle un palo al banco. Cuando entre estas letritas, que nadie lee nunca, me llevo la sorpresa al la siguiente condición de exclusión de cobertura de la poliza, o sea para que no pagen. Y es que la poliza no cubrirá las pérdidas de un atraco en cajero, y cito textuálmente:
Los siniestros producidos con motivo de Guerra Civil o Internacional, haya o no mediado declaración oficial, levantamientos populares o militares, insurrección ,rebelión, resolución u operaciones bélicas de cualquier clase.
Sólo les falta poner en caso de invasión alienigena. Adiós a mi plan de crear un conflicto internacional con Portugal para en el fragor de la batalla levantarle 600 eurazos al BBVA fingiendo un atraco. Maldición.









