
Muchas fueron las pasiones que levantó esta serie en sus inicios. Síndrome de abstinencia a manantiales entre episodio y episodio se respiraba por toda la red, daba igual por donde te movieras, todo el mundo hablaba de Lost. La unanimidad en la blogosfera, lo nunca visto. Pero al empezar la segunda temporada, con el paso de los episodios una especie de desasosiego ha crecido en la gente y muchos fans acérrimos han pasado a espectadores neutrales. Yo soy un extraño caso y mi aprecio por la serie ha sido prácticamente constante, reconociendo la bajada de tensión narrativa en algunos tramos de la misma.
EL principal problema es que a la gente lo que le fascina es la historia de la isla. Y los continuos episodios centrados en los conflictos personales de los personajes desesperaron a muchos. En mi opinión dotar de más dramatismo a la serie profundizando en sus protagonistas es un acierto para la calidad de la misma, ya que en productos tan desconcertantes y que lindan con la fantasía un exceso de efectismos llevaría la serie a un callejón de giros inesperados y trampas al espectador sin fin devaluando mucho su calidad como obra cinematográfica.
En la tercera temporada han tomado nota aumentando la trama de supervivencia, para no perder a las masas que siguen la serie, por ahora en su justa medida. Pero ¿Qué le vendría bien a Lost? Ceder a los espectadores que quieren respuestas a los misterios de forma contundente a modo de el asesino es el mayordomo; o tirar por el lado artístico e intentar dar un significado más allá de los meros hechos a la aventura. Lo segundo es muy complicado, ya que las series de televisión son un negocio despiadado donde lo que importa es el resultado en números y esto tarde o temprano terminará asestándole una herida de muerte a la serie.
Lost ha renovado por una cuarta temporada, a mi gusto esta debería ser la conclusión de la serie. Su punto y final. Pero si tiran por la calle de enmedio y la audiencia les respalda lo mismo intentan alargarla hasta exprimirla totalmente y luego finiquitarla malamente, cargándose todo lo bueno que en ella había. Y es que ojalá se rodaran las series de televisión completas antes de emitir un solo capítulo, así tendrían el empaque narrativo del cine. Pero eso es tan irreal para series de más de 10 capítulos que poner en órbita un hueso de aceituna de un escupitajo.
El 7 de febrero de 2007 empezará a emitirse lo que queda de la tercera temporada, se hará todo seguido y sin parones y podremos disfrutar de (esperemos) un buen espectáculo. Aprovéchenlo porque puede que sea la última temporada decente de Lost, pongámosle todos una vela a San Alfred Hitchcock para que no suceda.