Pistachios es un estudio de animación con sede en Estocolmo especializados en publicidad y videoclips con un genial portafolio donde destaca sobre las demás la siguiente pieza. Detrás de Pistachio está Måns Swanberg y deberías darte una vuelta por sus creaciones si quieres ver un trabajo sosegado y con estilo. La siguiente pieza se titula GE-996 y es un viaje cósmico por medio de la levitación.
Siempre me ha llamado la atención la parte visual de tocar un instrumento, no sólo los vicios adquiridos por el ensayo y la técnica de cada uno de ellos, si no esos amaneramientos ex profeso cuya única finalidad es el estilo y lucimiento del interprete. El instrumento rey en este tipo de gestos es la guitarra, eléctrica en particular, más que nada por su importancia como símbolo cultural. Todo el mundo que coge una guitarra no puede evitar más que tocarla posar con su gesto favotito, desde el molino de Pete Townsend hasta el palmeo de Peret. Pero si un instrumento se presta a hacer el vaina ese es sin duda el contrabajo cuando se toca Rockabilly.
Giros, saltos, contoneos, el bajo de rockabilly a pesar de ser un armatoste sin par se presta a todo tipo de juegos que su propia enormidad le dan el toque grotesco que lo eleva al olimpo de las posturitas. Para un ejemplo tenemos esta web dedicada enteramente a este insigne instrumento y a sus practicantes. Rockabilly Bass. En ella encontraréis todo lo relativo a este arte, como trucos para tocar el bajo, o entrtevista a multidud de rednecks que tocan este intrumento, ya que aunque seas de Sebastopol si tocas en contrabajo a lo rockabilly tienes que ir como si fueras un cateto de Arkansas.
Por eso lo mejor sin ninguna duda es la galería de fotos de bajistas de rockabilly de todo el mundo con sus posturas, sonrisas y camisas de cuadros sin mangas. Lo único que se echa de menos es una sección dedicadas a los peinados aerodinámicos tan necesarios para tocar a toda mecha y guiñarle el ojo a Peggy Sue.
Los japoneses son especialistas en crearse sus propios estilos a partir de la imitación. Algo que puede resultar tan chusco como el baile hip hop, tan trillado como icono de la modernidad, alcanza otro nivel en manos, y pies de estos dos bailarines descoyuntados.
Nunca entendí el hecho de pedir un autógrafo. Pedirle a alguien que te escriba su nombre en un trozo de papel o sobre una foto para demostrarle admiración y como testigo de un encuentro espacio temporal con la estrella de turno. Quitando la dedicación de un libro por parte de su autor, no lo entiendo. Por eso siempre es algo deliciosamente irracional ver a alguien firmando autógrafos, cuando veo a una de estas famosillas de tomateo y furor uterino repartiendo garabatos con orgullo entre el gentío me pregunto dónde irán a parar después esos trozos de papel. Como dentro de mucho tiempo aparecerán entre los trastos de alguien que se sorprenderá ante el hallazgo, como yo me sorprendí al encontrarme revolviendo entre viejas cajas de los altillos de mis padres un autografo de Chiquetete dedicado a mi madre, por petición de mi padre que se lo cruzó por una calle de Melilla, a pesar de que mi madre no ha tenido en su vida un disco del turbulento cantante sevillano, que ha sido nº1 en el billboard de Nueva York y un fantoche televisivo entre acusaciones de maltrato en la misma vida.
Pero se puede ir lejos, muy lejos con esto de las firmas. A mi que la única que me interesaba era la de un talón bancario con unos ceros y algún nº primo delante, me he topado con un autógrafo que si me gustaría tener. El expendedor era el actor[barra]enano Harry Monty, un hombre que estaba allí siempre que en alguna película se necesitara un duende, un marciano o un bebe mono del Planeta de los simios. Pero su mejor papel, mítico e icónico, es el de mono volador en El mago de Oz, que aterraba, asombraba y daba vergüenza ajena a partes iguales. Y así es como Harry Monty quiso quedar ligado a la memoria de su admirador y así los hijos de éste han vivido una de las experiencias más intensas al descubrir en alguna caja de un altillo cualquiera esta foto dedicada.

Escalofríos de emoción, gran Harry Monty.
La gente del estupendo blog 68 revoluciones han ido haciendo una lista de las mejores novelas gráficas de la historia. Esta extensa lista abarca todos los géneros y épocas, desde el Principe Valiente a Goku pasando por Como un guante de terciopelo forjado en hierro o The Preacher. Todos ellas con inforación de edición, sinopsis y enlazada al artículo de referencia y analisis sí lo hay. Muy bueno para buscar cosas nuevas que leer y reengancharte al cómic. Por cierto la esperada, por lo menos por mi, adaptación de The Preacher a television de la que os hablamos hace tiempo ya tiene año de salida. 2008.
