El autografo más bizarro de la historia
Nunca entendí el hecho de pedir un autógrafo. Pedirle a alguien que te escriba su nombre en un trozo de papel o sobre una foto para demostrarle admiración y como testigo de un encuentro espacio temporal con la estrella de turno. Quitando la dedicación de un libro por parte de su autor, no lo entiendo. Por eso siempre es algo deliciosamente irracional ver a alguien firmando autógrafos, cuando veo a una de estas famosillas de tomateo y furor uterino repartiendo garabatos con orgullo entre el gentío me pregunto dónde irán a parar después esos trozos de papel. Como dentro de mucho tiempo aparecerán entre los trastos de alguien que se sorprenderá ante el hallazgo, como yo me sorprendí al encontrarme revolviendo entre viejas cajas de los altillos de mis padres un autografo de Chiquetete dedicado a mi madre, por petición de mi padre que se lo cruzó por una calle de Melilla, a pesar de que mi madre no ha tenido en su vida un disco del turbulento cantante sevillano, que ha sido nº1 en el billboard de Nueva York y un fantoche televisivo entre acusaciones de maltrato en la misma vida.
Pero se puede ir lejos, muy lejos con esto de las firmas. A mi que la única que me interesaba era la de un talón bancario con unos ceros y algún nº primo delante, me he topado con un autógrafo que si me gustaría tener. El expendedor era el actor[barra]enano Harry Monty, un hombre que estaba allí siempre que en alguna película se necesitara un duende, un marciano o un bebe mono del Planeta de los simios. Pero su mejor papel, mítico e icónico, es el de mono volador en El mago de Oz, que aterraba, asombraba y daba vergüenza ajena a partes iguales. Y así es como Harry Monty quiso quedar ligado a la memoria de su admirador y así los hijos de éste han vivido una de las experiencias más intensas al descubrir en alguna caja de un altillo cualquiera esta foto dedicada.

Escalofríos de emoción, gran Harry Monty.

Traficantes de poca monta con aspiraciones, jovenes inconscientes que se mueven entre la nada, padres frustrados que viven en otro mundo y la sociedad estadounidense y sus clichés son los que conforman la historia que narra 




