Humor con psicópatas, El carnicero de Milwaukee
El próximo 28 de Noviembre se cumplen 13 años del asesinato de Jeffrey Dahmer en una cárcel de Portage (Wisconsin).
[…]Jeffrey Dahmer, de 34 años, fue detenido en julio de 1991 en Milwaukee. Llevaba una apacible y discreta existencia: trabajaba en una fábrica de caramelos y vivía en un apartamento del que, en ocasiones, salían ruidos extraños que los vecinos no sabían identificar. Después de la jornada de trabajo, hacía sus incursiones en bares de homosexuales y contrataba servicios de chicos muy jóvenes. En su casa, les dormía con somníferos y les mataba. Después, desmembraba los cuerpos y llevaba a cabo solitarias orgías de sexo y canibalismo.En una ocasión, un chico consiguió escapar. Atendiendo su denuncia, dos policías fueron al apartamento: el olor que salía era desagradable e inquietante. Dentro, lo único inocente que hallaron fue una bolsa de patatas fritas. En la nevera había una cabeza humana. En un cazo se encontraban manos y genitales. Otros restos se repartían por diversos lugares. En enero de 1992, en un juicio televisado en directo, para deleite de los aficionados a la casquería, el horror y la degradación, Dahmer dio con toda serenidad detalles de sus aficiones y confesó haber matado a 17 jóvenes en un plazo dé 13 años.[…]
El País
29 Noviembre 1994
Este bicho murió asesinado en la cárcel cuando un compañero le reventó la cabeza en un servicio. Dejo una estela de dolor que reflejaban crudamente los informativos de la época. ¿Se pueden hacer bromas sobre este señor? Con la distancia uno lo ve claro, por supuesto. Pero recién encarcelado te atreverías a hacer humor público, no el chascarrillo de humor negro typical spanish como los chistes de Irene Villa, si no a cara descubierta. En prime time. En este país creo que no se podría. Pero fíjate como se la gastaban los gringos por aquella época.
Pero no es de extrañar si cuando el interfecto también hacía sus pinitos en el talego, y es que el carnicero de Milwaukee era todo un Buenafuente.
[…]En la cárcel, Dahmer dio muestras de un macabro sentido del humor: en una ocasión advirtió a los guardianes que tuvieran cuidado con él, porque mordía. Otra vez llamó desde el boletín de la prisión a formar un grupo de “caníbales anónimos”.
El País, 29 Noviembre 1994







