
Natacha Kampusch esperaba fuera mientras la señora llamaba a la policía. La había mirado con cara rara cuando le contó su historia y no la dejo entrar a su casa, parecía estar más preocupada por su jardín que por la delgada joven que se encontraba ante ella. Por lo menos ella le había hecho caso. Le dolían los ojos pero daba igual por fin estaba lejos de él. Él; que había cogido la vida de una niña y tomado en custodia, intentado dominarla; estaba de pie en las vías del tren esperando su final rodeado de todos sus fantasmas.
Natacha Kampusch ha escapado del infierno. Un infierno con cuatro paredes y un amo. Ahora es el centro del mundo, un mundo que desconoce salvo por los retazos unidos por periódicos y algún programa de televisión que otro. Ya nunca podrá ser una persona más, y no solo por las marcas que dejan los años de cautiverio en una persona en formación intelectual. No será uno más porque Natacha es una estrella.
Como lo pudiera ser Tom Cruise, el Papa o el Che Guevara. Los medios de comunicación de esta globalizada sociedad dan este trato preferente con indiferencia de las razones por la cual seas famoso. Y ahora Natacha Kampusch es un bien de consumo. La gente demanda información sobre ella y conseguirla será la máxima prioridad de cualquier medio del mundo. Solo hay que ver la portada de la revista News con la primera entrevista en exclusiva y sus primeras imágenes para darse cuenta que la joven austriaca es ya un icono. Esta fotografía parece diseñada para hacer posters y camisetas con ella.
Para darte cuenta de la densidad de su vivencia solo hay que ver como Natacha Kampusch responde a la pregunta de si cree en Dios. Relata que al principio rezaba. Rezaba todas las noches pidiendo ser rescatada y volver con su familia. Hasta que con el tiempo vio que su secuestrador también rezaba y se percató de que no servía para nada. Solo ese pequeño detalle despierta la fascinación de cualquiera. Y ahí está el peligro para Natacha.
Con una historia tan potente y tantas preguntas morbosas por responder le va a ser imposible desaparecer así como si nada. Los medios no van a hacer el generoso gesto de respetarla, ni siquiera la prensa tradicional que es la que la trata ahora y menos la maquinaria rosa que aguarda su turno impaciente y sedienta de escabrosidades. Natacha Kampusch ha escapado de un autoritario y despiadado amo pero no esta libre del todo. Otro amo la ha esperado a las puertas de su reclusión, la fama y sus consecuencias. Por eso jamás será una más, nunca. Eso es algo que le quitó su captor el día que se llevó a la niña que un día fue Natacha. Pero por lo menos para llevar su nuevo cautiverio le quedará el dinero y la sensación, aunque en cierto modo sea falsa, de libertad.
4 Responses to “Del infierno a la idolatría pop”
Pero este documento ya se ha puesto en tv?
Lo he visto anunciar estos días pero no sabía cuándo se mostraba.
Creo que la emitió ayer Antena 3. Yo no la vi ya había leido una entrevista.
Eso te pasa por ver gran hermano jejeje
Eeeeee un respeto ennn…¿cómo sabes tú eso? jeje. Po si que estuve viendo GH pero casi el final porque volví a casa sobre las 12. Es que este año tenía ganas de ver algo de GH a ver como está el panorama. La primera edición me tenía enganchada y he de reconocerlo, esta parte de la televisión me entretiene ¿que le vamos hacer?
Ya vereis cuando los tipos de Salsa Rosa la enseñen español y la traigan a España a vivir, entonces si que sabra lo que es la prensa en realidad