Monk, whodunit sin bomba sexual
Estamos plena bonanza de series de ficción made in USA, series de gran calidad narrativa que cuentan una historia a través de los capítulos dejando en ascuas a los televidentes que esperan cada entrega con ansia. Lost, Prison Break, Heroes, Jericho o Mujeres Desesperadas, aunque la segunda temporada de esta última ha dejado mucho que desear. Pero todas están cortadas por el mismo patrón. Para mi la otra de las grandes, que se libra del esquema de moda, es House que rompe con historias que se desarrollan en su totalidad en un solo episodio, aunque el trasfondo de los personajes -Gregory House- es parte fundamental de la misma. Pero hay otro estilo de series distintas a todas estas, obras muy bien escritas que son puro entretenimiento y nada más, sin pretensiones. Y estoy hablando de Monk.
Adrian Monk es un genio, posee una capacidad de observación fuera de capacidad de medida. Tiene todo lo necesario para ser el mejor policía del mundo, pero tiene un problema. Un desorden obsesivo-compulsivo severo que lo convierte en un personaje estrafalario hasta decir basta. Para hacer más llevaderas estas manías va acompañada una asistente que intenta equilibrarlo para que realice su trabajo de asesor policial y ayude a resolver los más enrevesados crímenes.
Y es que ¿Hay algo más entretenido que un Whodunit? Incluso la manida y predecible, doce temporadas son muchas, Se ha escrito un crimen era irresistible. Pero Monk tiene algo que no tenía la seria de la señora Fletcher, un sentido del humor de altura. Este es el hilo conductor de cada episodio y los más salvajes asesinatos quedan en segundo plano ante las situaciones que surgen de las investigaciones. Chistes de enjundia tanto visuales como retóricos. Y es que Monk es una serie plácida que se deja vez con una tremenda facilidad, de la que siempre tienes tiempo de ver porque es relajante, divertida, amena… vamos lo que debería ser todo programa de televisión. Y eso con una característica única, ninguno de los personajes es una bomba sexual, ya que a veces meten con calzador a la rubia neumática de turno que no pega ni con cola aunque la serie vaya de aborígenes australianos, y en Monk eso no pasa y le da un tono distinto. Los personajes son personas normales incluso los personajes más susceptibles a ser ocupados por una sexbomb las asistente de Monk que ha sido interpretada por dos actrices que entran en el perfil perfectamente. Hay que decir que Monk no sería lo que es sin Tony Shalhoub un gran actor que borda un personaje que se prestaría al más grande de los histrionismos pero que Shalhoub realiza una interpretación sublimemente contenida y convincente.
En España Monk se emite por plataformas digitales y está arriado en la programación nocturna de las cadenas autonómicas. Dios bendiga al bittorrent.








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