25
May

Ochentofobia

Ya está bien, basta ya. No puedo con más ochenterío. Esto es un sin vivir. Si la generación de los setenta eran unos plastas con sus grises, su transición, sus cantautores cansinos y demás, aderezados con pantalones de campana, los de los ochenta los están haciendo buenos. Cocacola ha refrendado la llegada de esta generación de ombliguistas a la cúspide de la pirámide del consumo haciendo un anuncio, que todos califican de genial y superchachi, cuando lo que ha hecho es copiar una retaíla de correos en cadena y powerpoints que llevan rulando eones por a red explotando la nostalgia de la gente para difundirse y provocar empacho de naranjito.

Es ley de consumo que siempre se revivan las modas con una ciclicidad de 20 años, esto no es casualidad es simplemente que entran en el centro de las miradas de los anunciantes los treintañeros, que son el grupo de consumo que le hace el chichi agua a la multinacional más pintada. Y desde hace unos años la legítima vergüenza de todo lo relacionado con los ochenta se ha tornado en digno orgullo. Y como esta generación no ha vivido una guerra, ni una dictadura, no ha pasado hambre ni se ha movilizado políticamente, no tiene nada que contar y solo le queda la cultura pop y sus iconos. Es la primera generación de este país que se ha preocupado exclusivamente por ellos mismos, son el centro del universo. Como el resto de generaciones posteriores, que han crecido a la sombra de ellos. Así que no se diferencia mucho de la de ahora, si cambias las hombreras por los rapados con dibujitos o Bananarama por Daddy Yankee.

Pero por que nadie habla de otras cosas de los 80, como por ejemplo los yonkis. Las calles de España, por lo menos de mi barrio parecían una pantalla del Resident Evil. La gente que había empezado a tontear con la heroína en los setenta se moría lentamente por las calles. La inseguridad, ahora la peña se la coge con papel de fumar con el aumento de la criminalidad y asociándolo canallescamente con la inmigración, en los ochenta esto era territorio comanche, también influido por los yonkis que ya habían vendido todo lo vendible y tenían que mantenerse en vicio. Por no hablar de la milonga de la movida, que ahora se habla como si allí estuviera hasta el tato y los que sí estaban se cansan de repetir que eran cuatro gatos y que el resto de la gente los miraba como a enfermos. Es como la lucha contra el franquismo que con el paso del tiempo todos estaban en el partido, todos corrían delante de los grises, que si estuvieron todos los que lo dicen parecería eso la maratón de Nueva York.

Y hay más razones para detestar esa época por lo menos tanto como las anteriores. Ronald Reagan, Los Yuppies, Hermida, el acid house ¿Quieres más? ¡¡Margaret Thatcher!! Por dios no se tendría que decir ni una sola palabra de los ochenta sólo para no mentarla a ella. Los abusos de los Estados Unidos en centroamerica, las Guerras Iran-Irak, cuando Sadam era coleguita de occidente. Y África como siempre, fatal, solo que con un grupo de músicos chulis que le hacían conciertos ¿De que me suena esto?

Este rollo de la publicidad chantajista seguro que viene de lejos, posiblemente en periódicos de siglos pasados podían leerse anuncios del tipo: “¿Recuerdas cuando en España no se ponía el sol? … Y las mujeres no votaban y estaban donde debían estar … Que buenos tiempos el alto feudal… Toma Vitamina C, ahora con más Cianuro”. Ya se que la infancia es la patria del hombre y todo eso, y es normal tener buenos recuerdos de tu adolescencia, pero no dejes que te lo conviertan todo en un mito maravilloso y menos para venderte algo. Si te quieren vender algo que no te hagan descuentos con tus sentimientos, que hagan un producto bueno, bonito y barato y sin esclavizar a nadie. Con eso nos damos con un canto en los dientes o donde haga falta.

2 Responses to “Ochentofobia”

plas, plas. Muy bien dicho.
Yo que sufrí los 80 me niego a vivir este dejavú.

May 25th, 2007

[...] a lugares inhóspitos. Eso mejor no imaginárnoslo por el bien común. Así que amigos, en su próximo ataque ochentero cuando vayan a lamentarse de que los polos de ahora no son tan chulos como los de antaño, no [...]

August 8th, 2007