La narración audiovisual es maravillosa sobre todo por las trampas. Lo fácil que es manipular impunemente para provocar sentimientos en el espectador. Y saber administrar este control es lo que te da el rango de cinesta, que no de director de cine, ya seas más o menos aficionado a sacar conejos de chisteras. Hitchcock, por ejemplo, era un poco tramposillo siendo a su vez uno de los más grandes.
Estos sentimentalismos visuales se vuelven grotescos cuando se aplican a reportajes informativos o documentales y en publicidad son el arma de trabajo. Juntar cuatro planos justos, una música adecuada y levantar un engaño es fascinante. Por eso simpre me gusto este anuncio de Ikea, que monta la trampa, la infla poco a poco y después la explota en nuestras narices. ¿Caerás en ella?

Un comentario to “Trampas narrativas”
Sí, yo también me quedé con este anuncio cuando lo vi. Me hizo mucha gracia XD