19 April 2007

Tuertos de Cine ¿Uno mejor que dos?

Tuertos de Cine ¿Uno mejor que dos?

Una de las más grandes coincidencias de la historia se dio en los albores del cine. Cuando este empezaba a formarse y ser un vehículo de cultura estableciendo las reglas que hoy se siguen, o eso dicen, durante un gran periodo de tiempo la mayoría de los directores que estaban en la primera linea de fuego, ya fuera por su éxito y ser la estrella del estudio o por innovar y romper fronteras de celuloide compartían una curiosa característica, más propia de otras profesiones como una que aúna el mar y los loros por ejemplo. Y es que se dio la circunstancia de que una gran parte de los directores que pusieron en pie este tinglado eran tuertos.

Estamos hablando de pesos pesados como John Ford, el considerado por no pocos como el mejor director de cine de la historia. Director de La diligencia, El hombre que mató a Liberty Vallance, Las uvas de la iras, Río Grande o Que verde era mi Valle. Y posiblemente el arquetipo del director tuerto. Ya que la imagen que ha perdurado de él es la del anciano director con su parche tras sus gafas y sus malos humos.

Pero hay unos cuantos más. Como el camarada de Ford Raoul Walsh. Éste empezó en el mundo del cine a la par de Ford como alumnos de Griffith. Walsh es responsable de Tambores Lejanos, El mundo en sus manos o Al rojo vivo, y era otro que no dudaba en lucir su parche incluso más que Ford, ya que lo llevo desde bastante joven dándole a su cara de estanquero bonachón un punto de misterio.

Pero la cosa no acaba ahí el caso sin duda más curioso es del de Fritz Lanz. El autor de Metrópolis, M el Vampiro de Dusseldorf, Perversidad o Furia es más conocido por otro uso ocular icónico ya que ha quedado ligado a la historia como el director con monóculo, pero es que Lang también era tuerto y en su vejez ostentaba de una manera casi rococó el parche y el monóculo de manera que solo le faltaban unas gafas y unas lentillas para tener el pack completo.

Pero la cosa no acaba ahí eran tuertos también Nicholas Ray responsable de Rebelde sin Causa, Johnny Guitar o 55 días en Pekín. Al igual que Samuel Fuller; Manos peligrosas, Forty Guns; y también de André de Toth; Los crímenes del museo de cera, Pacto de honor; los cuales tenían la marca común.

Seguro que se me escapa alguno más, pero es muy curioso, si estos cineastas realizaron tantas buenas películas sin necesidad de visión de profundidad quizás ahí esté la solución para remediar la escasa calidad del cine últimamente. La cosa es ir con un tenedor saltándole un ojo a todo director que nos crucemos y si no conseguimos aumentar la calidad por lo menos nos hemos vengado de la bazofia que mandan algunos.

4 Comentarios

1 Paranoias dijo el 19 April 2007 a las 2:19 pm

Me has dado una idea, me voy a poner un parche y voy a rodar un corto jajajaja

2 Marnie dijo el 19 April 2007 a las 7:52 pm

Pues sí, es un hecho realmente curioso que llama muchísimo la atención. Casi se diría que más que por cuestiones médico-estéticas, lo llevaban porque pertenecían a una logia de piratas.

3 marta de esparta dijo el 20 April 2007 a las 1:20 am

si cuando los directores cierran un ojo para mirar por el visor de la cámara es porque sólo necesitan uno de los dos :P

4 mario dijo el 20 April 2007 a las 11:06 am

“El hombre que mató a Liberty Vallance”, obra maestra y si ya hablamos de “Que verde era mi Valle”, uffff, que caña

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